Pluma fácil y rápida para plasmar la crítica en forma rutilante, culto al extremo de poder jugar con jerigonzas; poeta franco y sincero siendo aún médico entregado, nunca hubo uno más graciosamente encubierto por el aguacate, la lima y el cocoyol: El Dr. Nazario Víctor Montejo Godoy, antaño reconocido, hoy ensalzado.